Pirineos

Me voy a pasar el puente a los Pirineos, concretamente al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, a ver paisajes como este y disfrutar de un poco de senderismo y aire libre.

 

¡Feliz puente a todos!

@ 19:25 4 com.

¿conoces el mundo?

¡Qué molón está este jueguito en el que tienes que ubicar ciudades o sitios famosos del mundo! Es contrarreloj, tiene diferentes niveles, y puntúas según lo cerca que te quedes del lugar en cuestión. En tres intentos, no he conseguido pasar del nivel 6... ¡a por el cuarto!

worldmap

Las ciudades de los Estados Juntitos cuestan más de lo que parece...

@ 14:04 2 com.

the following takes place between 2am and 3am

¿Qué mejor forma de romper mi silencio bloguero que ésta? ¡Ha salido el tráiler de la séptima temporada de 24! Pero no hagáis clic si no habéis visto religiosamente las seis temporadas anteriores de esta genial serie. Sí, religiosamente, porque para algo 24 es una serie de esas que se denomina de culto (Qué bien suena, ¿verdad? "Yo no veo series cualesquiera, yo veo series de culto").



¿Qué es 24? Es simplemente una serie de acción, cargada de intriga (cliffhangers por doquier garantizados), que cuenta los avatares de una Unidad Anti Terrorista, centrándose sobre todo en el protagonista, Jack Bauer. "Bueno, no está mal, la pondré en The Pila™" ¡Error! Aún falta que os cuente lo más interesante. ¿Por qué se llama 24? Porque cada capítulo es una hora de un día, y la temporada comprende ese día entero. "Pues vaya rollazo, se pasarán la mitad de los capítulos durmiendo". ¡Tampoco! En 24 no se duerme, en 24 no hay ni un solo momento para el respiro, porque la serie está contada en tiempo real.



¿Qué quiere decir esto? Pues que cada minuto que transcurre mientras ves el episodio, es un minuto en la ficción, lo cual le confiere un ritmo trepidante a cada capítulo de la serie. Un reloj que aparece en los anuncios (para el pobre estadojuntitense que los vea) nos lo recordará constantemente. Uno no sabe el juego que puede dar esto hasta que ve 24. Además, el uso de recursos como la pantalla partida (en dos... o más partes) no sólo contribuye a ... sino que ha llegado a ser un signo identificativo de la serie. Kiefer Sutherland parece que ha nacido para este papel, y lo interpreta de manera fantástica (para apreciar su actuación recomiendo verla, para variar, en v.o.). El resto del reparto, que a lo largo de todas sus temporadas se ha ido modificando, también lo hace bastante bien. En esta serie hay malos muy malos y buenos aún peores.

Jack Bauer sí que es un hero de verdad

Ved la primera temporada. Sólo eso. De cabo a rabo. Del tirón. Sin anuncios. En inglés (aunque el doblaje no es nada malo). Hasta el final. Sin leer spoilers por la red. Os encantará. Y ya estaréis perdidos.

IMdB | tv.com | descarga | subtítulos



Offtopic: Hoy cumplo 22 años y medio. Llevaba 10 días sin postear. Y no por falta de tiempo, o sí. Cuando tengo ganas de postear, no tengo tiempo, y viceversa. Absurda paradoja. Absurda excusa, más bien. Pido disculpas a mi pequeña selecta audiencia.

@ 02:13 1 com.

oh my crowd!

Siempre es una buena noticia saber que una buena serie extranjera se importa a nuestro país, y aunque yo prefiero disfrutar de los productos foráneos en versión original (normalmente subtitulada, aunque mi fervor por la emergente cuarta temporada de la fantástica The Office hace que me salte hasta el habitual rito del .srt), sé que mediante el doblaje (orad conmigo para que no se cometa otro sacrilegio) se incrementará notablemente su difusión por el territorio patrio.

¿Y de qué serie hablamos? Pues de la divertidísima, super geek y siempre recomendada The IT Crowd, que actualmente acaba de concluir en UKland su segunda temporada. ¿Y cómo se llamará aquí? Pues con un título super-atrayente, que provocará que millones de personas se abonen a Canal+ sólo para verla... lectoras y lectores, os presento a ¡¡ Los informáticos !!

Donde se ponga el
Have you tried turning it on and off again?
que se quite lo demás



El estreno, el 24 de noviembre, en Canal+. Ya sea en español, inglés o checoslovaco clásico, no dejéis de verla.

@ 02:38 1 com.

platform : the game

Siempre he sido bastante aficionado a los juegos de plataformas; comenzando por mi amor por Super Mario, que no conoce límites, pasando por infinidad de juegos de mayor o menor calidad o repercusión social. Navegando por las webs, he topado con este simpático jueguecillo flashero, que por lo visto se actualiza cada semana, denominado por su propio género: platform: the game. Tiene hasta su pequeña historia, con referencias cinematográficas a Cube incluidas. Un pequeño entretenimiento para cualquier rato muerto que tengamos por ahí suelto.

platform

Es divertido cómo los muñequitos del juego parecen ser conscientes de su situación

@ 23:50 0 com.

minicatástrofes cotidianas

Dicen que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. ¿Quién lo dice? Pues ellos, los refraneros; unas personas que llevaban siempre encima una grabadora o dispositivo de almacenamiento externo equivalente y cada pensamiento coherente que tenían lo guardaban y posteriormente publicaban.

Hoy, concretamente, he sufrido en mis carnes la veracidad de esta frase en concreto. Me levanto temprano, con la única intención de llegar pronto a la secretaría de mi escuela (ay, ¿qué maneras son estas? escuela, lectores; queridos lectores, escuela), y cuando llego allí ya había un montón de gente (¡antes de que abrieran!). Total, que cojo el número (como la frutería, pero con más caché, con una pantalla plana para informar del turno) y me toca esperar a que 20 apurados compañeros resuelvan sus dudas y deberes con el Ente. Me siento con un amigo, ya ingeniero (oh my dog! ¡Ni cuando acabe me voy a librar del papeleo!), y en un momento dado, voy a echar mano a mi móvil... y no está.


Frak, where's my phone?

<panic mode:ON> Colega, ¿dónde está mi móvil? Sabía que lo había sacado a la calle, porque tenía constancia de ello, pero desde entonces no había realizado un phone check hasta ese fatídico momento en que me realicé de su ausencia. Me di toques desde el teléfono de mi amigo, pero lo tenía en modo vibrador y no tenía demasiado sentido proceder así con la búsqueda. Corrí hacia mi coche (no sin antes coger otro número, por no tentar a Murphy [la cola avanza mucho más rápido cuando no estás]), y ni siquiera estaba en el Huequecito del Asiento™ que tantos sustos me ha dado (llaves, el propio móvil, dinero...). Vuelvo a secretaría, miro por allí, sospecho de todo el mundo cercano a donde me había sentado, retorno a mi coche con mi amigo, y allí vuelve a no estar (¿qué esperaba? ¿que por el principio de incertidumbre, alterase la realidad al medirla, y aparecierse de repente allí mi celular...?).

Apesadumbrado, aletargado, atolondrado y muchos otros adjetivos similares, retorno a secretaría, donde me encomiendo a la noble actividad de la espera de la cola (¡aún iban por el 7!). Sentado, comienzo a planear las medidas que voy a tomar (clonar la tarjeta, tal vez comprarme otro móvil...), y me siento cada vez más descolocado cuando pienso en los números de la agenda, mensajes, fotos y demás que sólo tengo en el móvil. Todas estas divagaciones hacen que entre en una reflexión sobre el ser humano y el universo, y de cómo un simple aparatito (leitmotiv de mi carrera, para los amantes de la ironía) puede determinar y condicionar tanto nuestra forma de vida.

Afortunadamente, las operaciones que tenía que hacer en secretaría discurrieron con toda naturalidad y celeridad y me hicieron sentirme algo mejor: tenía una preocupación menos. A pesar de que había decidido pasar todo el día en la escuela, y que la esperanza de encontrar mi móvil en el colegio se reducía a un tramo de unos 25m., decidí volver a mi colegio, aferrándome a la última esperanza por encontrar al señor Motorola V3.

Et voilà! Allí estaba. <panic mode:OFF> Haciendo gala de mis conocimientos CSIescos, he sido capaz de reconstruir los hechos: esta mañana me puse unos pantalones cuyos bolsillos son algo pequeños, y de los cuales un dispositivo móvil con suficientes ganas de conocer mundo puede escapar. Al ir a montarme en el coche, el teléfono cayó al suelo, con tan mala suerte que la teoría del caos quiso que no sonara al chocar con el asfalto del suelo. Por si fuera poco, al ir a sacar el coche, literalmente atropellé a mi móvil, porque tenía la huella del neumático claramente grabada en su pantalla exterior. ¡Pobrecito! ¡Qué caro le ha salido el deseo de ver mundo! Afortunadamente, algún rayoncito aparte, el aparatito funciona perfectamente y no se le ha roto nada. Después de todo, he tenido buena suerte, pero el mal rato ha tardado un poco más en irse.

Lo más divertido de todo han sido las auténticas paranoias que han atravesado mi mente en los momentos de desesperación. Cosas como ponerme de nick "he perdido mi móvil, si alguien lo encuentra que me dé un toque", o recopilar en un post todas las referencias movileras que tenemos a lo largo del día, dame-un-toque-y-nos-vemos y envía-timo-al-7445 incluidos. Afortunadamente, nada de eso ha sido necesario y todo ha tenido un final feliz.

De todas las locuras que he pensado, me quedo con la siguiente reflexión: ¿cómo es posible que estemos tan enganchados a la tecnología? ¿...que algo tan simple como un teléfono móvil pueda, al perderse, trastocar nuestra grácil existencia? Por si acaso, un par de briconsejos: tened una copia de seguridad de vuestra agenda, puede facilitaros mucho la vida si os ocurre algún problema como el que no he llegado a tener, aunque claro, eso-no-me-va-a-pasar-a-mí; poned un papelito con vuestro correo-e en vuestra cartera; de esta forma, en caso de pérdida y en caso de persona noble, será mucho más fácil el retorno de ésta a vuestras manos.

@ 11:41 1 com.